La Mentira

La mentira es una declaración realizada por una persona, ocultando o falseando una información, y esperando que los oyentes la crean. Una cierta oración puede ser una mentira si el interlocutor piensa que es falsa o que oculta parcialmente la verdad. Como dicen: "Para Mentir se necesita de dos, uno que mienta y otro que crea."

viernes, 29 de julio de 2011

Emociones

Por definición las emociones son fenómenos psicofisiológicos que representan modos de adaptación a ciertos estímulos ambientales o de uno mismo.
Psicológicamente, las emociones alteran la atención, hacen subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes en la memoria.
Fisiológicamente, las emociones organizan rápidamente las respuestas de distintos sistemas biológicos, incluidas las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del SNA y la del sistema endocrino, a fin de establecer un medio interno óptimo para el comportamiento más efectivo.
Etimológicamente, el término emoción viene del latín emotĭo, -ōnis, que significa "el impulso que induce la acción". En psicología se define como aquel sentimiento o percepción de los elementos y relaciones de la realidad o la imaginación, que se expresa físicamente mediante alguna función fisiológica como reacciones faciales o pulso cardíaco, e incluye reacciones de conducta como la agresividad, el llanto. Las emociones son materia de estudio de la psicología, las neurociencias, y más recientemente la inteligencia artificial. 

En este caso describiremos 6 emociones principales y universales, resultado de años de estudios realizados por Paul Ekman y diferentes psicólogos e investigadores reconocidos. 
  • Sorpresa
  • Miedo 
  • Desprecio o Hastío 
  • Ira 
  • Alegría 
  • Tristeza 

miércoles, 27 de julio de 2011

Los ojos y las mentiras

Los ojos tienen la costumbre de posicionarse de acuerdo a la actividad de nuestro cerebro, por lo que cuando hablamos y manipulamos pensamientos y recuerdos nuestros ojos van a colaborar con nuestro cerebro para recordar palabras, armar el discurso, enfatizar la idea, etc.
Al igual que la conducta de nuestras palabras, nuestra voz y nuestro cuerpo, los ojos tienen su propia conducta siguiendo patrones predecibles.
Ser capaz de leer los ojos de otras personas es una habilidad muy útil. Vas a poder saber si alguien está mintiendo, pero cuidado, no debemos hacer conjeturas sobre la veracidad o falsedad de una declaración solo por el hecho de observar la desviación de la mirada. Deben tenerse en cuenta las circunstancias, el tipo de preguntas que se intentan responder y la gama de expresiones y gestos que aparecerán como resultado de lo que está en juego al responder. Hay que evitar el error de Otelo y el riesgo de Brocaw también en este aspecto.

martes, 26 de julio de 2011

Las mentiras en los Niños

Todos los niños pequeños mienten en algún momento. En los menores de cinco años, el mundo mágico de los sueños, deseos y fantasías, no siempre se diferencia de la realidad.
Pero cuando la mentira se convierte en algo crónico pasada esta edad, revela un problema más profundo de inseguridad o falta de autoestima que conviene averiguar y tratar. Si no quieres que tu hijo mienta a todas horas, evita hacerlo tú delante de él.
Todos mentimos en algún momento: por conveniencia, vergüenza, interés, respeto o necesidad. Por piedad, desesperación, defensa o simplemente por gusto. Las mentiras crecen con nosotros y evolucionan junto con nuestra personalidad. Pero si la mentira es persistente y trastorna nuestra vida y la de los que nos rodean, se convierte en algo patológico y peligroso.
Los padres desean que sus hijos no les mientan nunca, que confíen en ellos y les digan siempre la verdad. Para lograr esto, hay que inculcar ciertos hábitos de conducta y darles ejemplo desde pequeños. Mentir es una parte natural del desarrollo mental del niño y ciertas mentiras son positivas, pero si tu hijo es muy pequeño, es peligroso que se dé cuenta de que alterando la realidad obtiene un beneficio, porque así aprende a decir mentiras para evitar sus responsabilidades, y de adolescente engañará para probar sus propios límites y salirse con la suya.

¿Por qué mienten los niños?

domingo, 24 de julio de 2011

Paul Ekman

Paul Ekman (n. 1934) es un psicólogo que ha sido un pionero en el estudio de las emociones y sus relaciones con la expresión facial. Ha sido considerado como uno de los cien psicólogos más destacados del siglo XX. Ekman asume una perspectiva evolutiva, en el sentido de que el desarrollo de los rasgos y estados del ser humano, en el tiempo, es el fundamento de sus investigaciones.
Ekman nació en 1934 en Washington, DC y creció en Newark, New Jersey, Washington, Oregón y California. Su padre era pediatra.

sábado, 23 de julio de 2011

Clasificación y Definiciones

Extracto del libro "Estrategia y Técnicas de Negociación"
OBSERVACIÓN Y ENSAYO EN LA NEGOCIACIÓN

Felicísimo Valbuena de la Fuente
Catedrático
Facultad de Ciencias de la Información
Universidad Complutense
Madrid

EKMAN, Paul y Wallace FRIESEN


CATEGORÍAS DE LA CONDUCTA NO VERBAL

La conducta facial y la corporal entrañan diferentes clases de conductas. Ekman y Friesen distinguen cinco categorías, según el uso, origen y codificación.

viernes, 22 de julio de 2011

Peligros y precauciones

Los errores que se cometen en el descubrimiento de los engaños no sólo incluyen creerle al mentiroso sino también, y a menudo esto es mucho peor, no creer al sincero. Un juicio equivocado de esta última índole puede infligir una herida profunda a un niño si no le creen cuando dice la verdad, por más que luego se intente de muchas maneras enmendar el error. También para un adulto puede tener funestas consecuencias que no le crean cuando es sincero; puede arruinar una amistad, o hacerle perder un empleo, o echar a perder su vida.Si bien es imposible evitar del todo los errores en la detección del engaño, pueden tomarse precauciones para reducirlos.
La primera de esas precauciones consiste en volver más explícito el proceso de interpretación de los signos conductuales del engaño. Aunque la información sobre la forma en que el rostro, la voz, el habla y el resto del cuerpo pueden traicionar un engaño no evitará por completo los errores, tal vez los vuelva más evidentes y corregibles.

miércoles, 20 de julio de 2011

El polígrafo como cazador de mentiras

Un oficial de policía de otra ciudad de California presentó una solicitud para incorporarse a nuestro departamento. Por su aspecto parecía una muestra ejemplar de lo que debe ser un policía; conocía los códigos y, como ya tenía experiencia policial previa, era aparentemente el candidato ideal. Durante la entre vista previa a la prueba del polígrafo no declaró nada; sólo cuando el polígrafo indicó que estaba mintiendo admitió haber cometido 12 robos mientras se hallaba en cumplimiento de sus funciones, utilizando el automóvil policial para trasladar los artículos robados; también confesó que introdujo narcóticos robados entre las pertenencias de ciertos sospechosos a fin de hacerlos arrestar, y en varias oportunidades había mantenido relaciones sexuales dentro del coche policial con chicas que, en algunos casos, apenas tenían 16 años de edad.

martes, 19 de julio de 2011

Por qué fallan las mentiras

Las mentiras fallan por muchos motivos. Quizá la victima del engaño descubra accidentalmente la verdad al encontrar un documento escondido o una mancha de barra de labios en un pañuelo. También pude ocurrir que alguien mas delate al mentiros, ya sea por envidia, celos, amor, odio, etc. Pero lo que aquí nos importa son los errores cometidos durante el acto mismo de mentir contra la voluntad del que miente, conductas que llevan sus mentiras al fracaso. La pista sobre el embuste o la autodelación puede presentarse en un cambio de la expresión facial, un movimiento del cuerpo, una inflexión de la voz, el hecho de tragar saliva, un ritmo respiratorio excesivamente profundo o superficial, largas pausas entre las palabras, un desliz verbal, una microexpresión facial, un ademán que no corresponde. Si bien algunos mienten perfectamente, ¿por qué los demás no pueden evitar estas conductas que los traicionan al mentir?. Las razones para de que esto ocurra están vinculadas a dos factores, los pensamientos y los sentimientos.

lunes, 18 de julio de 2011

La detección del engaño a partir de las palabras, la voz y el cuerpo

La gente mentiria menos si supusiese que existe un signo seguro del mentir, pero no existe. No hay ningún signo del engaño en si, ningún ademán o gesto, expresión facial o torsión muscular que en y por sí mismo signifique que la persona está mintiendo. Sólo hay indicios de que su preparación para mentir ha sido deficiente.
Detectar mentiras no es simple. Uno de los problemas es el cúmulo de información; hay demasiadas cosas que tener en cuenta a la vez, demasiadas fuentes de información: palabras, pausas, sonido de la voz, expresiones, movimientos de la cabeza, ademanes, posturas, la respiración, el rubor o el empalidecimiento, el sudor, etc.



Los indicios faciales del engaño

El rostro puede constituir una fuente de información valiosa para el cazador de mentiras, porque es capaz de mentir y decir la verdad, y a menudo hace ambas cosas al mismo tiempo. El rostro suele contener un doble mensaje: por un lado, lo que el mentiroso quiere mostrar; por el otro, lo que quiere ocultar. Ciertas expresiones faciales están al servicio de la mentira, proporcionando información que no es veraz, pero otras la traicionan porque tienen aspecto de falsas y los sentimientos se filtran pese al deseo de ocultarlos.

Posiblemente el motivo de que la mayotia de la gente sea incapaz de detectar mentiras en el rostro de los demás se debe a que no sabe cómo discriminar lo genuino de lo falso.
Las expresiones auténticamente sentidas de una emoción tienen lugar a raíz de que las acciones faciales pueden producirse de forma involuntaria, sin pensarlo ni proponérselo; las falsas, a raíz de que existe un control voluntario del semblante que le permite a la gente coartar lo auténtico y presumir lo falso.
Estudios realizados con pacientes que padecían diversos tipos de lesión cerebral revelaron de modo espectacular que en las expresiones voluntarias y en las involuntarias participan diferentes partes del cerebro.
Las expresiones faciales involuntarias de las emociones son un producto de la evolución. Los humanos comparten muchas de estas expresiones con los demás primates. Algunas -al menos las que indican felicidad, temor, enojo, repulsión, tristeza y desazón, y quizás otras emociones- son universales, vale decir, son las mismas para todas las personas con independencia de su edad, sexo, raza o cultura. Ellas son la
fuente más rica de información acerca de las emociones y revelan sutiles matices en los sentimientos fugaces. El rostro puede manifestar con todos sus pormenores experiencias emocionales que sólo un poeta sería capaz de poner en palabras.
El rostro puede mostrar:
  • cuál es la emoción que se siente en ese momento: rabia, temor, tristeza, repulsa, desazón, felicidad, contento, excitación, sorpresa y desdén, todas estas emociones tienen expresiones distintivas;
  • si hay dos emociones mezcladas -a menudo se sienten al mismo tiempo dos emociones distintas y el rostro registra elementos de ambas-;
  • la fuerza o intensidad de una emoción real, que puede variar, por ejemplo, del mero fastidio a la furia, de la aprensión al terror, etc.
Hay miles de expresiones faciales diferentes. Muchas no tienen relación con ninguna emoción. Un gran número de ellas son como señales de la conversación; al igual que las ilustraciones mediante movimientos corporales, estas señales sirven para destacar ciertos aspectos del discurso o incluso como signos sintácticos.
También existen algunos emblemas faciales: el guiño, las cejas alzadas -párpado superior f1áccido- labios cerrados en forma de U invertida como señal de ignorancia equivalente a encogerse de hombros, el escepticismo evidenciado en una sola ceja alzada... para nombrar sólo unos pocos.
También existen manipulaciones faciales: morderse el labio, o chupárselo, o secárselo con la punta de la lengua, inflar los carrillos. Están, en fin, las expresiones emocionales propiamente dichas, verdaderas y falsas.
No hay una expresión única para cada emoción sino decenas de expresiones, y en algunos casos centenares. Cada emoción cuenta con una familia de expresiones visiblemente distintas una de otra.